
Creo que tenía unos 14 años cuando descubrí a Keanu Reeves... y como toda estudiante que se precie, ocupaba los dos lados de mi carpeta del colegio.
Sí, ya lo sé, es un sosainas y cuando besa en las pelis lo hace fatal, pero ¿qué me decís de esa mirada de "ni te imaginas qué grande es mi mundo interior, nena..."?
En fin, que me tenía rendidita.
Con todo el acierto del mundo, en un cumpleaños mi hermano me regaló un poster suyo a tamaño real... con aquel traje de Johnny Mnemonic (peli que nunca llegué a ver, que a mí lo de ser fan se me da fatal), esa pistola, esos ojos... Mmm...
Uy, ¿cuánto dices que mide de ancho el poster? 60 centímetros.
¿Y la pared de entrada a mi cuarto, esa del lateral del armario? 60 centímetros.
¡Bombillita! (como Vicky el Vikingo, qué tiempos aquellos...)
Manos a la obra. Sólo había un problema: justo en ese trozo de pared estaba el interruptor de la luz, que por entonces no sabía las alegrías que iba a darme.
Coloqué el poster en la pared y, muy resuelta yo, le corté el cuadradito que tapaba el interruptor para encajarlo, que justamente (¡qué cosas!) le pillaba a la altura de los mismísimos cataplines...
¡Qué gusto volver a mi cuarto! Venga a encender, venga a apagar... porque claro, cada vez que tenía que hacerlo no tenía más remedio (sacrificada que es una) que tocarle los huevos a mi ídolo.
Recuerdo que cuando vino una tía mía a casa le dije: "Tía, ven, mira lo que he hecho", y ella, con sonrisa reprimida, no pudo menos que soltar un "Virgen santa" que hoy ni se le ocurriría pronunciar (se hizo testigo de Jehová unos años más tarde :S).
Así que yo feliz, tocando huevos por doquier :)
No os creáis que él estaba molesto, ni mucho menos, que con los ojos me decía "Enciéndeme otra vez", que lo sé yo que estaba encantado...
Y eso que cada uno es como es, ¿eh? PORQUE CUANDO LE TOCAS LOS HUEVOS A UN TÍO(de forma figuradaaaaaaaaaaa) ALGUNOS SE ENCIENDEN Y OTROS SE APAGAN, para eso cada uno es de su madre y de su padre.
El caso es que la necesidad (de tener luz, se entiende) se convirtió en vicio, y al final en hábito. Y lo que tienen los hábitos es que al final no les prestas atención. ¿Acaso recordáis cómo son todos los interruptores de vuestra casa? ¿Cuándo los apagásteis por última vez? ¿Cón qué mano, con qué dedo, mirando o sin mirar?
Pues eso, que al final se convierte en reflejo y ni te enteras.
Así que ahora, unos pocos (jeje) años después, me planteo seriamente si tengo un problema grave, porque si lo pienso bien, suelo encender y apagar a los chicos...
¡¡¡¡PERO SIN QUERER!!!!!
:(
1 comentarios:
Ey...yo sigo enamorada de Keanu Reeves!!(significa eso que tengo el síndrome de peter pan?? xD) Y lo de que parece que besa mal en las películas y es un sosaínas es discutible... ¬¬ jeje
Yo no he tocado el "interruptor" nunca a nadie...eeemm...creo...
bueno..que...yo pasaba por aquí... xD
PD: Me encantó el final... :)
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