Hoy voy a hablaros de Selena, una de mis mejores amigas. Es monísima, lista, divertida, independiente, maravillosa... y soltera.Afortunadamente para mí, porque el tiempo que no nos dejan regalarles a otros nos lo regalamos nosotras cada día. Lo mismo nos disfrazamos que nos emborrachamos, viajamos, nos reímos, lloramos, nos da por grabar vídeos musicales, idear negocios o montar espectáculos. Así que nos hemos prometido que cuando encontremos novio tendrá que ser a la vez, para seguir regalándonos la misma dosis de tiempo cada una.
Y aunque nos lo pasamos como ya querría mucha gente, no hay día que no nos quejemos del retraso con que llegan nuestros trenes del amor.
Nuestras familias, que no se conocen, interpretan a la par el doloroso "¿Todavía no tienes novio? Pues ¿y cómo? Nada, chica, no lo entiendo, con lo que tú vales..." A ver si dejan de tragarse las pelis domingueras de Antena 3 y Telecinco, porque vaya...
La semana pasada salimos a ahogar las penas en nuestras fieles Mahous a un garito pijo (que nos gustan, oye), y un tipo se acercó y nos dió un par de tarjetas rosas. "Invitación a Singles Party. Próximo 3 de diciembre."
¿Se nos nota en la cara o qué carajo está pasando? ksjfdsfjhauiahwfiuhryigyu!!!!!!!!!!!!!
No, yo tampoco lo entiendo. Al fin y al cabo soy una chica normal, entretenida, con sentido del humor, sin más manías que las justas, físicamente del montón, con mis estudios, mi trabajo, mi apartamento de alquiler con el fregadero lleno de montañas de cacharros y ceniceros repletos por doquier, mi gata, mi conexión a internet 24 horas... Y voy a dejarlo aquí que me empiezo a parecer a la prima de la Bridget...
:s
Pues qué queréis que os diga, pero seguimos sin entenderlo y pidiéndole respuestas a la Mahou, que no suelta prenda pero acompaña una "jartá".
Y de la single party, nada de nada. Primero porque nos coincide con un pre-estreno de cine en el que participamos, segundo porque, según me han contado (ejem...), a esas fiestas sólo van cuarentones y cincuentones súper plastas y estamos hartas de alegrarles la vista a los petardos, y tercero, porque señores, ¡todavía nos queda dignidad!
Me quedo con las fiestas de pijamas en alguna casa con Selena y Amapola, en las que nos atiborramos de bombones, nos hacemos cosquillas y nos reímos de la vida, del amor, y de lo que no es el amor hasta que se acaba la cerveza.
(Os quiero nenitas).


